Es absolutamente cierto: el vino es saludable. A continuación te doy buenas razones para servirse una copa de vino y sentarse relajado, sintiendo que estáis haciendo algo por tu salud.
Los vinos tintos son diferentes en sus propiedades respecto de los blancos. Los primeros contienen diversas cantidades de taninos, que son los que le dan su carácter principal. Los vinos tintos ricos en taninos tienen efectos más prolongados que los vinos blancos. Los tintos también contienen aromáticos, bajos niveles de ácidos y una temperatura ambiente al beber, colaboran con un estómago saludable.
Los efectos positivos de beber vino en forma moderada son:
- mejora de la digestión,
- presión sanguínea saludable,
- mejor circulación coronaria
Para que los efectos positivos sean efectivos es importante consumir vino de forma regular en las cantidades recomendadas (1 vaso aproximadamente) y no de forma esporádica.
Los diabéticos pueden consumir vino, aunque es importante que lean la etiqueta del vino para ver el porcentaje de azúcar en el vino.
Eco-vinos o vinos orgánicos
Desde que descubrí estos vinos, aprecio profundamente sus propiedades. La ausencia de químicos en su elaboración da unos vinos livianos, fáciles de beber, con mucho sabor y que no tienen efectos negativos (resaca por las mañanas). También es una forma de colaborar con el medio ambiente, volviendo a una forma de explotación agrícola no invasiva y ecológica. Muchos de estos vinos se producen en Italia, aunque algunos chilenos se exportan también.
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